Entrevista a Valerie Mason-John, autora de ‘Desintoxica tu corazón’

Entrevista a Valerie Mason-John, autora de ‘Desintoxica tu corazón’

Valerie Mason-John es una maestra budista británica autora de varios libros, entre ellos Desintoxica tu corazón. Meditaciones para sanar traumas emocionales, publicado en español por la editorial Kairós. Se trata de una obra muy interesante y en este artículo descubrirás algunas de sus ideas principales.

En este libro la autora nos explica cómo tratar con las emociones tóxicas —principalmente, la ira, el odio y el miedo— para transformarlas en combustible para nuestro desarrollo espiritual.

Hace unas semanas tuve el placer de conocer a Valerie en persona y entrevistarla acerca de algunas de las ideas principales del libro Desintoxica tu corazón. A continuación puedes leer la entrevista.

Imagen de cubierta del libro 'Desintoxica tu corazón. Meditaciones para sanar traumas emocionales' de Valerie Mason-John. (Editorial Kairós)

¿Quién es Valerie Mason-John? ¿Cómo te presentarías ante alguien que no te conoce?

Muy buena pregunta. ¡Todavía estoy intentado encontrar la respuesta! 

Lo que le diría a alguien que no me conoce es que Valerie Mason-John es una colección de identidades. 

Una de esas identidades es la de maestra budista. Otra de esas identidades es la de instructora de mindfulness. Otra identidad es la de conferenciante internacional especializada en tratamientos de la adicción basados en el mindfulness. Otra es la de descendiente de africanos nacida en Inglaterra. Otra de mis identidades es que vivo en Canadá. Otra es que soy homosexual.

Así que Valerie Mason-John es una colección de identidades pero, si me hubieses preguntado lo mismo hace diez o quince años, entonces mis identidades serían otras. Entonces te habría respondido que Valerie Mason-John era una periodista o una activista política. 

Valerie Mason-John está cambiando todo el tiempo. Ojalá, un día ya no quede ninguna identidad.

En tu libro hablas del corazón tóxico y de las prácticas para desintoxicar el corazón. Pero, ¿cómo se siente un corazón tóxico?

Para mí, un corazón tóxico se siente muy pesado, tenso y cerrado. Un corazón tóxico está lleno de estados mentales negativos: apego, odio e ignorancia (que en el budismo se consideran los tres venenos). 

Pero en nuestro lenguaje cotidiano diríamos que un corazón tóxico está lleno de resentimiento, celos, envidia, odio, aversión, apego… Todas estas emociones envenenan nuestros corazones y nos hacen sufrir. 

Te voy a contar una historia. Un amigo mío que iba a dar una conferencia descubrió que otro de los ponentes era una persona con la que llevaba tres años enfadado. Cuando se enteró de que iban a verse, se puso furioso. Así que decidió hablarle cuando se encontrará,. En la pausa, se le acercó y le dijo: “He estado enfadado contigo todos estos años”. A lo cual esta persona le contestó, “Lo siento, no había notado nada”. 

¿Y cómo se siente un corazón libre de toxinas?

Un corazón libre de toxinas se siente ligero, muy suave. Se siente relajado, sin tensión. Se siente libre. 

Pero no quiero decir que un corazón libre de toxinas sea lo contrario de un corazón tóxico, porque no es una cuestión dualista. Tanto cuando el corazón está lleno de toxinas como cuando ya hemos empezado a purificarlo, se trata del mismo corazón.

Tenemos que purificar el corazón con bondad y compasión. Y debemos comenzar por nosotros mismos. Hay un dicho que dice que “si no te amas a ti mismo, no puedes amar a los demás”, pero esto no es cierto. 

Más bien queremos a los demás de la misma manera que nos queremos a nosotros. Así que, si no me gusto a mí misma, no me gustará mucho la gente que tengo a mi alrededor. 

¿Y qué podemos hacer para librarnos de estas toxinas?

Para empezar, es importante indagar en nosotros mismos para ver de dónde vienen estas toxinas. ¿De dónde surgieron nuestro odio, nuestra ira y nuestro miedo? Con frecuencia la respuesta está en nuestra infancia.

¿Alguna vez has visto a adulto chillándole a un niño de tres o cuatro años como si se tratara de otro adulto? Esa es una forma de sembrar miedo o ira en los niños, por ejemplo.

Por supuesto, también hay que tener en cuenta los abusos y los traumas que sufrimos en nuestra infancia…

También le das mucha importancia al cultivo de la autoestima, ¿verdad?

Sí, así es, para purificar nuestros corazones debemos cultivar el amor por nosotros mismos. Es importante que nos queramos y reconozcamos; que reguemos las semillas de nuestra autoestima. 

No podemos esperar hasta que los demás nos ofrezcan el afecto y el reconocimiento que necesitamos, tenemos que aprender a brindárnoslo nosotros mismos. 

Obtener afecto y reconocimiento de otras personas es la guinda en el pastel, pero antes debemos cuidar nuestra autoestima.

En resumen, para purificar nuestro corazón debemos indagar en nuestro pasado para comprendernos mejor y cultivar nuestra autoestima en el presente.

Así es, pero no se trata de pasarse años en la consulta de un terapeuta repitiendo la misma historia. No es eso. Contamos la historia, reconocemos nuestro dolor y seguimos adelante. 

Lo que nos sucedió cuando teníamos tres o cinco años no es lo que nos está sucediendo en estos momentos. Sin embargo, nos aferramos a esa carga tóxica y la llevamos con nosotros todo el tiempo, de tal forma que cuando algo la activa el sufrimiento vuelve a surgir en el presente.

Debemos reconocer las heridas de nuestro pasado sin quedarnos atrapados en él.

A lo largo del libro vuelves una y otra vez a la importancia de bajar el ritmo y de tomarse pausas. ¿Por qué es tan importante hacer esto?

Cuando vamos más despacio, podemos ver con mayor claridad lo que sucede en nuestras mentes. 

A veces la gente dice cosas como: «Me enfurecí tanto que, sin saber cómo, acabé lanzando una silla contra la pared» o «Sin saber cómo, acabé drogándome o bebiendo otra vez».

Eso es lo que sucede cuando vamos demasiado rápido y las emociones tóxicas nos arrastran sin darnos cuenta.

Bajar nuestro ritmo y tomarnos una pausa nos sirve para conectar con nuestro cuerpo y ver las cosas con mayor claridad. De esta manera, creamos espacio para distanciarnos de las emociones tóxicas y actuar de una manera consciente en lugar de simplemente reaccionar o dejarnos llevar.

Te dejo un par de referencias más sobre Valerie Mason-John por si quieres profundizar más en su trabajo y enseñanzas:

Si te ha gustado este artículo, te invito a leer mi entrevista al maestro zen Dokushô Villalba.